Del 21 al 25 de enero de 2026, IFEMA abrirá sus puertas a la 46ª edición de FITUR, la feria internacional de turismo más importante del planeta. Con más de 255.000 visitantes profesionales, 156 países representados y México como país invitado de honor, FITUR consolida su posición como epicentro global donde se diseña el futuro del sector. La programación incluye conferencias sobre tendencias turísticas, showcases tecnológicos de realidad virtual y aumentada, espacios de networking entre operadores internacionales y presentaciones de destinos emergentes.
El pabellón principal reunirá a gigantes como Booking, Expedia y Airbnb junto a pequeñas agencias regionales. México presentará su estrategia de turismo regenerativo, mientras que países como Tailandia, Portugal y Japón competirán por captar la atención de agentes de viajes. Pero detrás de estos números existe una realidad fundamental, pues antes de pisar la feria, antes incluso de pisar el mostrador de una agencia o de reservar un hotel, el turista ya ha viajado a través de una pantalla. El viaje moderno comienza de manera digital.
FITUR 2026, la mayor cita del turismo mundial, se reinventa en lo digital
Estamos ante una transformación silenciosa pero radical de la industria viajera. El turismo ya no comienza en una oficina de viajes o en una búsqueda de Google. Comienza en un vídeo de TikTok, en una experiencia de realidad virtual, en una app mobile que promete reservas instantáneas o en un destino “instagrameable” compartido hace meses en redes sociales. FITUR 2026 reconoce esta realidad no como amenaza, sino como oportunidad de redefinición.
Estamos ante una democratización radical del diseño turístico. Cualquier persona con un móvil y conexión a internet se ha convertido en co-diseñadora de sus propias vacaciones. Los proveedores turísticos que acudan a IFEMA comprenden que su desafío ya no es solo atraer agentes de viajes, sino influir en las decisiones de millones de consumidores finales que planifican desde el sofá de sus casas, guiados por algoritmos, recomendaciones de influencers y experiencias virtuales que ellos mismos pueden probar antes de viajar.
La realidad virtual como verdadero escaparate en FITUR 2026
La experiencia inmersiva no es ya futurista. En FITUR 2026 veremos destinos como Tailandia o Portugal proyectados mediante gafas de realidad virtual (VR), permitiendo a los visitantes “caminar” por templos de Bangkok o recorrer los Azulejos de Lisboa sin moverse del stand. Esto no es marketing, es la democratización del descubrimiento. Un cliente que ha experimentado virtualmente un destino asimila mucho más que quien solo lee una descripción. La tasa de conversión aumenta; la indecisión disminuye. La realidad VR también reduce fraudes y expectativas incumplidas, porque el viajero sabe exactamente qué espera encontrar. Los operadores turísticos que acudan a FITUR sin una estrategia de experiencias inmersivas cometerán un error estratégico en un mercado donde la diferenciación ocurre en las pantallas, no en los folletos.

Foto: Noticia sobre Aumentur y su participación en FITUR 2026 en Granada digital
Reservas móviles: el bolsillo como agencia de viajes
Las aplicaciones móviles de viajes han dejado de ser complementos; son el centro neurálgico. En FITUR 2026 se visibilizará algo que ya ocurre: el 73% de la búsqueda de viajes comienza en un móvil. Las reservas de hoteles, vuelos y experiencias acontecen mayormente desde aplicaciones como Booking, Airbnb o Klook. El viajero moderno no espera a estar en casa frente a un ordenador. Reserva mientras toma café, mientras está en el autobús, mientras ve un anuncio que le atrae. La fricción ha desaparecido. Un viaje que antes requería dos horas de investigación y varias webs diferentes, ahora se cierra en minutos desde una única aplicación integrada.
Esta transformación no es cosmética. Refleja cómo el comportamiento del consumidor ha migrado completamente hacia dispositivos móviles, y las plataformas que no priorizan la experiencia mobile simplemente quedan fuera del juego competitivo.
Planificar un viaje, planificar el ocio
Existe un paralelismo interesante entre cómo planificamos un viaje y cómo deberíamos planificar nuestro ocio digital. Al reservar vacaciones, cualquier viajero sensato marca un presupuesto máximo, define cuánto tiempo dedicará y selecciona actividades según esos parámetros. Es una gestión disciplinada del tiempo y el dinero. Es lógica, es necesaria, es responsable.
Sin embargo, en ocio digital como cualquier red social o los casinos online, esta disciplina a menudo desaparece. Un usuario suele entrar para jugar en casinos online sin presupuesto definido, sin un tope de tiempo establecido, sin las restricciones que impone el viaje físico. Aquí reside una lección fundamental, los casinos online más responsables ya implementan herramientas de control presupuestario similar a la planificación de viajes. Podemos establecer un límite de gasto diario, semanal o mensual, exactamente igual que haces con el presupuesto de vacaciones. Algunos permiten pausas temporales o autolimitaciones de tiempo de juego.
La comparación no es caprichosa. Ambos son ocio con variable económica. La diferencia es que un viaje tiene una arquitectura física que impone límites naturales; el ocio digital no. Por eso exige una disciplina más consciente, casi idéntica a la que cualquier asistente de FITUR aplicaría a sus próximas vacaciones: presupuesto cerrado, tiempo limitado, experiencias seleccionadas. La responsabilidad recae en el usuario, pero también en las plataformas que lo permiten.
La trampa de lo “instagrameable”: cuando el viaje se convierte en contenido
Los destinos “instagrameables” ya no son un fenómeno marginal de turismo de influencers. Son un modelo económico legitimado. En FITUR veremos a gobiernos, destinos y hoteles presentando sus atractivos bajo una lente explícita: cómo generan contenido compartible en redes. Esto genera un círculo virtuoso y un problema simultáneamente. Virtuoso porque atrae visitantes jóvenes que, de otro modo, no conocerían ciertos destinos. Problemático porque el turismo comienza a concebirse como una experiencia de consumo performativo, no experiencial. Se viaja para mostrar, no para vivir.
Un monumento histórico no debería degradarse por sobreexposición turística, como ocurre en Venecia o Barcelona. Los destinos inteligentes en FITUR 2026 hablarán de sostenibilidad al mismo tiempo que promocionan sus atractivos digitales. Mi valoración es equilibrada pero crítica: es inevitable, pero exige regulación consciente. Los operadores que entienden esto serán los ganadores. Quienes solo busquen viralidad hipotecarán su futuro como destino responsable y sustentable.
La revolución de los destinos inteligentes y la experiencia hiperconectada en FITUR 2026
FITUR 2026 también mostrará cómo los destinos evolucionan hacia ecosistemas digitales completos. No es solo reservar un hotel o un vuelo. Es acceder a una experiencia integral donde la app te guía por rincones locales, te conecta con restaurantes autóctonos, te ofrece experiencias personalizadas según tus preferencias previas. La inteligencia artificial comienza a diseñar el viaje incluso antes de que pisemos el aeropuerto. México, como país invitado de honor, ejemplifica esto perfectamente.
Destinos inteligentes: cuando la tecnología sirve al viaje local
Destinos como Cancún, Ciudad de México o Playa del Carmen ya integran tecnología blockchain para autenticar artesanías, realidad aumentada para explorar ruinas mayas, y apps que conectan turistas con experiencias comunitarias auténticas. El viaje ya no es un producto empaquetado; es un ecosistema personalizado. Una app puede recomendarte una cena con una familia local que cocina recetas ancestrales, basándose en tu historial de viajes y preferencias culinarias. Otra puede usar AR para mostrarte cómo lucían las pirámides hace 500 años mientras estás de pie frente a las ruinas. El turismo se convierte en co-creación. El usuario no consume un destino; participa en su narrativa. Para FITUR 2026, esto significa que el turismo del futuro no se vende desde paneles de viajes; se experimenta a través de interfaces inteligentes que anticipan deseos, personalizan momentos y conectan culturas sin fricciones.
El viaje del mañana ya existe hoy
Mi percepción personal es que FITUR 2026 marca oficialmente el final de una era: la del turismo basado en la imaginación ciega. Ahora imaginamos desde la información, desde la experiencia virtual, desde la recomendación algorítmica. Y eso, sin duda, es revolucionario. Pero también es perturbador.
Porque un viaje verdadero debería contener sorpresa, azar, encuentro con lo inesperado. Cuando todo está diseñado, cuando todo es contenido para redes, cuando cada experiencia es medida en clics y compartidas, algo intangible se pierde. La oportunidad de FITUR 2026 no es solo vender más viajes. Es reconocer que hemos ganado eficiencia e información, pero debemos preservar la capacidad de asombro. Los 156 países representados en IFEMA no solo compiten por turistas. Compiten por nuestra capacidad de maravilla. Esa es la verdadera batalla del turismo en 2026.














